España ha abierto un capítulo inédito en su historia formativa. La selección sub-16 dirigida por David Gordo se alzó con el título de la Copa Mundial y Festival Sub-15 de la FIFA, el torneo inaugural de esta categoría, después de imponerse por 0-3 a la República Checa en el Baku Crystal Hall. La generación nacida en 2011 cerró la competición invicta, con nueve victorias y un empate ante Gales que se resolvió en los penaltis, 42 goles a favor y apenas nueve en contra. De este modo, el fútbol formativo español sumó el penúltimo título que le faltaba, a la espera del Mundial Sub-17. Estos son los jugadores que han conquistado el mundo.
Porteros que sostuvieron el título
Danel Castro (Real Betis) fue el que lo salvó todo. Guardameta de grandes condiciones y temperamento firme bajo presión, se convirtió en leyenda en los dieciseisavos ante Gales: entró exclusivamente para la tanda y detuvo dos penaltis para clasificar a España. Mantuvo la portería a cero en la final junto a Leo Rico y rindió a un nivel sobresaliente en los momentos más exigentes. Es de los que no se achican cuando el partido se complica.
Leo Rico (Villarreal CF) actuó como director desde los palos. Portero seguro, completo y con lectura de líder para su defensa, fue titular en varias fases del torneo, incluido el inicio de la eliminatoria ante Gales antes de ceder el sitio a Danel para los penaltis. También disputó la primera parte de la final. Domina el juego aéreo y su inteligencia posicional transmite calma a toda la zaga.
Defensa con altura, intensidad y gol
Adrián Bielsa (Real Madrid) se erigió como la sombra de los extremos. Alto, rápido e intenso, se consolidó como fijo en el once y se mostró casi insuperable en defensa, aunque también le gusta sumarse al ataque. Marcó el primer gol de la goleada a Colombia y cerró la final con el 0-3 en el minuto 31. Un defensa con gol que aporta en ambas áreas.
Lucas Bernal (FC Barcelona) fue un elegido. Con un físico al alcance de muy pocos para su edad, resulta difícil de superar y aún más de frenar cuando avanza por su carril. Fue un incordio constante para las defensas rivales y dio la asistencia del tercer gol de la final con un centro medido al segundo palo. Su toma de decisiones no es propia de un chaval de quince años.
Iván Castellanos (Atlético de Madrid) ejerció de capitán. El líder de la zaga fue creciendo a lo largo del torneo hasta convertirse en la pieza que lo une todo. Intenso en la marca y limpio para sacar el balón desde atrás, no renuncia al gol: marcó de falta ante Chile y firmó un doblete ante Ecuador que le valió el apodo de “verdugo” en la prensa ecuatoriana. Suyo fue, además, el toque que originó el 1-0 de la final.
Yulián Mosquera (Valencia CF) actuó como el guardaespaldas. Con 1,94 metros, ‘Yuli’ es el seguro que permite a España jugar con la línea adelantada: sus correcciones son el paracaídas de una selección que arriesga porque puede. Central de la cantera valencianista y hermano pequeño de Cristhian Mosquera, el defensa que pasó de Mestalla al Arsenal y que conoce bien David Gordo. Marcó ante Tayikistán y rozó el gol de cabeza en la final. La saga Mosquera tiene relevo para largo.
Centrocampistas que marcaron el ritmo y el gol
Víctor Barbany (FC Barcelona) fue el metrónomo. Centrocampista de buen pie y vista periférica, marca el ritmo del equipo a base de gestión del balón y de no fallar un pase. Soldado sin pelota y limpio con ella, dejó su firma goleadora en la goleada a Grecia en semifinales. El tipo de futbolista que no se nota hasta que falta.
Tiago Polo (Real Betis) fue una de las sensaciones del torneo. El extremeño, mediapunta o extremo de finura deslumbrante, es quien le pone alegría al sistema: puro desparpajo pese a una estatura menuda que él convierte en virtud. Hijo del exfutbolista Santi Polo y devoto de Isco, con ocho años grabó una promesa de ser internacional con España que acaba de cumplir por todo lo alto. En Bakú firmó seis goles, con hat-trick a Tayikistán, una Panenka en la tanda ante Gales y el 1-0 de la final, una rosca con la derecha que se coló por la escuadra.
Bruno Fernández (Real Betis) fue el jefe. Mediocentro posicional de inteligencia superior, controla los espacios como pocos y resulta casi imposible quitarle la pelota. Parece multiplicarse por el campo para ofrecerse siempre como opción de pase. Y aparece arriba cuando toca: marcó ante Chile, ante Colombia y el 2-0 de la final, al cazar un rechace del portero checo.
Alberto Ruiz (Real Madrid) fue el hilo conductor y máximo goleador de España. Con el 10 a la espalda y el brazalete compartido con Castellanos, fue la figura del campeonato: ocho goles, entre ellos el zurdazo del último minuto que salvó a España ante Gales y dobletes a Colombia y Grecia. Zurdo, técnico y con vista de creador, lo hace casi todo: desborda, dirige y anota. El que aparece siempre en los momentos grandes.
Delanteros letales de la generación campeona
Mikel López (Real Madrid) fue el ariete imparable y una de las joyas que el club cuida como oro en paño. El ‘9’ del Cadete A, de 1,92 metros pese a sus quince años (medía 1,80 con 10), llega avalado por una cifra de escándalo: más de 150 goles en las seis temporadas que lleva en la cantera madridista, que lo blindó hace un año. Encargado del trabajo sucio, del choque y de la referencia en largo, su remate a un toque lo convierte en un recurso de oro. En Bakú lo confirmó con seis goles, hat-trick a Barbados, tanto a Kuwait, penalti decisivo ante Ecuador y un golazo a Grecia, y suyo fue el disparo cuyo rechace acabó en el 2-0 de la final.
Ricardo Pérez (Valencia CF) se mostró vertical y definitivo. Zurdo, veloz y con olfato de élite, fue el mejor jugador de la fase de grupos y el máximo goleador español en el arranque. Su arrancada es brutal y su velocidad para sacar el disparo, su mayor arma. Firmó siete goles en el torneo, con dobletes a Congo y Tayikistán entre ellos.
Hugo Oliva (RCD Espanyol) resultó indetectable. Capaz de encontrar siempre la posición entre líneas, es el futbolista ideal para aliviar las presiones altas y dar salida limpia desde zonas de ataque. Un distribuidor de perfil tecnificado, hecho a la medida de una selección que quiere la pelota y mandar con ella.
Divine Ikenna (FC Barcelona) fue un delantero total. Puede caer a banda, jugar de espaldas o atacar el espacio, y gana la mayoría de los cuerpo a cuerpo. Suma siempre en la construcción y es el socio ideal de los llegadores por su juego de espaldas. Lo refrendó con cinco goles, ante Congo, Barbados, Ecuador y Grecia.


















