La derrota del Barcelona por 2-1 ante el Real Madrid ha vuelto a poner el foco sobre uno de los principales problemas del equipo de Hansi Flick: los espacios que deja a la espalda de su defensa.
El conjunto azulgrana mantiene una propuesta muy ofensiva y una presión alta, pero esa apuesta también facilita que los rivales encuentren metros para correr al contragolpe. El Real Madrid volvió a aprovechar esa situación en el Clásico, con Kylian Mbappé entre los jugadores que sacaron partido de esos espacios.
Según Mundo Deportivo, esta fragilidad se ha repetido en varios partidos importantes y empieza a convertirse en una tendencia preocupante.
Los rivales encuentran espacio detrás de la defensa
El problema no se limita al último Clásico.
El Barcelona también sufrió situaciones similares frente al Paris Saint-Germain, Atlético de Madrid e Inter de Milán en distintos encuentros recientes.
En varios de esos partidos, el equipo recibió goles en los minutos finales o quedó expuesto cuando adelantó demasiado sus líneas en busca de mantener la presión ofensiva.
El patrón es parecido: el Barça domina muchos tramos con balón, pero concede demasiado espacio cuando pierde la posesión.
Los grandes partidos vuelven a mostrar la misma debilidad
Ante el PSG, el equipo ya había sufrido por la velocidad de las transiciones rivales.
También aparecieron dificultades frente al Atlético, incluido un gol tardío de Alexander Sørloth y un posterior empate 4-4 en Copa del Rey.
En Champions, el Inter de Milán también castigó al Barcelona en los momentos decisivos antes de imponerse en la prórroga.
Estos antecedentes refuerzan la idea de que no se trata de un problema aislado.
Flick necesita encontrar un mayor equilibrio
El reto para Hansi Flick pasa ahora por mantener el potencial ofensivo del equipo sin quedar tan expuesto cuando pierde el balón.
La capacidad del Barcelona para presionar arriba sigue siendo una de sus principales armas, pero necesita mejorar la protección de los espacios y la reacción tras pérdida.
Rodri Hernández ya había señalado anteriormente esa contradicción: el Barça tiene mucho poder ofensivo, pero también concede demasiados goles.
Flick deberá ajustar ese equilibrio si quiere evitar que el mismo problema siga apareciendo en los partidos de mayor exigencia.


















