El futbolista del Tenerife Jesús de Miguel Alameda, de 30 años, falleció después de no superar las consecuencias del fuerte choque sufrido durante el partido ante el Andorra con el portero Jesús Owono.
El impacto provocó una parada cardiorrespiratoria al jugador. Aunque los servicios médicos lograron recuperar inicialmente el pulso, De Miguel permaneció inconsciente y en estado grave hasta que su situación empeoró durante la madrugada.
Horas después, el Tenerife confirmó su fallecimiento.
La justicia abre diligencias tras el fallecimiento
El Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha iniciado una investigación de oficio para aclarar las circunstancias de la muerte.
El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional trabaja en las diligencias para determinar si los hechos pueden encajar en un posible homicidio imprudente.
La apertura de este procedimiento no supone que exista responsabilidad penal. Este tipo de investigación se realiza cuando se produce una muerte que no responde a causas naturales y es necesario reconstruir lo ocurrido.
La Policía deberá elaborar un atestado después de revisar las grabaciones disponibles y tomar declaración a las personas relacionadas con la acción y la atención posterior.
Entre ellas se encuentran el portero del Andorra y los miembros del servicio médico que intervinieron tras el choque.
El acta arbitral recoge una acción con fuerza excesiva
El árbitro expulsó a Owono después de la jugada.
En el acta señaló que el guardameta impactó con la pierna en alto contra un adversario mientras el balón estaba en disputa y calificó la acción como realizada con fuerza excesiva.
Desde el Andorra sostienen que el portero no tuvo intención de causar daño a De Miguel y remarcan que el choque se produjo durante una acción de juego.
La investigación deberá determinar ahora si existe alguna posible responsabilidad penal más allá de la sanción deportiva.
Un caso sin precedentes recientes en el fútbol español
El caso ha generado especial atención por la posibilidad de que una acción producida durante un partido pueda terminar siendo analizada también desde el ámbito penal.
En España no existe un precedente conocido de un futbolista condenado penalmente por una entrada violenta sobre un rival durante un encuentro profesional.
Por ahora, las diligencias se centran en reconstruir exactamente cómo se produjo el impacto, analizar las imágenes y establecer si la conducta puede considerarse únicamente una acción deportiva sancionable o si existen elementos suficientes para avanzar por la vía penal.


















